martedì 5 luglio 2016

Maximiliano Tornet y Villareal. Ciudad de las Tunas (Santiago de Cuba) 1855 - ??

Maximiliano Tornet

Maximiliano Tornet y Villareal. Líder revolucionario y sindicalista de procedencia cubana y seguidor de la doctrina anarquista, protagonizó el movimiento que dio lugar a "El año de los tiros".

 

Biografía

Nació en la Ciudad de las Tunas (Santiago de Cuba), en el año 1855. Hijo de Francisco y de Francisca. Fue expulsado de Cuba, por entonces colonia española, a la Península por sus ideales anarquistas inspirados en las teorías de Piotr Kropotkin. Durante cuatro años (de 1883 a 1887) trabajó para la Río Tinto Co. Ltd. donde fue incluido en una "lista negra" por inducir a sus compañeros al anarquismo y ser uno de los organizadores de la huelga minera de 1888.
El 1 de febrero de 1886 contrajo matrimonio con María Loaiza y García, procedente del gaditano pueblo de Vejer de la Frontera. En el momento de contraer matrimonio María declara tener 17 años, mientras que Maximiliano afirma contar con 30 años. Pese a la minoría de edad de ella y la diferencia de años entre ambos, el presbítero D. Manuel Muñoz Arteaga ofició dicho casamiento en Santra Bárbara de Riotinto. Una vez trasladado el matrimonio a Minas de Riotinto, el 24 de enero de 1887 la joven María dio a luz a un hijo en el domicilio que ambos compartían en la calle Méndez Núñez.

La situación de la mina

Según datos arqueológicos, las minas de Riotinto, con casi 5.000 años de antigüedad, son las más antiguas del mundo. Desde épocas prehistóricas, se ha explotado el filón de cobre y hierro.
Para fundir el mineral, en las minas se utilizaba el sistema de calcinaciones al aire libre denominadas comúnmente "teleras". En 1873, un consorcio británico compra las minas al Estado por 92 millones de pesetas y funda la Rio Tinto Company Limited, la cual empezó a producir el resurgir de Riotinto, se abren cortas de explotación, se desarrolla la minería interior y se industrializa su producción, aumentando desmesuradamente la cantidad y tamaño de estas calcinaciones, produciendo una enorme cantidad de humos ricos en de dióxido de azufre que se extendían por toda la Cuenca Minera. La producción de estos humos, que llegaron a alcanzar límites insospechados, dañaban gravemente la salud y la agricultura de la zona. Estos humos si no eran extendidos por el viento, se acumulaban en el valle dando lugar a lo que llamaban "la manta". Los días en lo que se formaba la manta, la gente permanecía encerradas en sus casas o huían a otros lugares y era imposible acudir a trabajar, convirtiéndose en un problema medioambiental, de salud y laboral. Cuando Tornet llegó a Riotinto en 1883, es con esta situación inhumana con la que se encuentra.


Llegada a la mina

Tornet comenzó a trabajar en las minas, alcanzando el puesto de cronometrador de un alto horno, pero cuando en agosto de 1887 se le descubre vendiendo periódicos revolucionarios, es destituido y encarcelado. Una vez cumplida su condena, regresó a Riotinto y, arropado por sus compañeros, reinicia clandestinamente sus actividades revolucionarias.
Su capacidad de convicción, su don de líder y su carisma, atrajeron a los mineros a reivindicar una serie de peticiones, entre ellas:
  • Prohibición del uso de las teleras.
  • Que los días que no podían acudir a trabajar por la "manta" se abonase el salario completo.
  • Reducción de la jornada laboral de 12 a 9 horas.
  • Cambio del sistema de contratación, prohibiendo los contratos mensuales en los trabajos de las minas.
  • Supresión del pago de una peseta para asistencia médica.
  • Supresión de las dos pesetas con 50 céntimos descontados del jornal si extraviaban sus libretas.
  • Relevo del jefe de ese departamento.
Esta situación dará lugar a los acontecimientos que sucederán trágica y vertiginosamente.

La huelga


Imagen de las teleras de Riotinto, donde se puede apreciar el humo que desprendían.
El miércoles 1 de febrero comienza la huelga. El seguimiento es prácticamente completo en los días siguientes. Mientras, William Rich (director de la mina) busca la confabulación de Agustín Bravo y Joven (gobernador civil de Huelva), reclamando fuerzas de apoyo para los guardas contratados por la empresa y los escasos Guardias Civiles de la zona.
El sábado 4 de febrero, Tornet, Ordóñez Rincón y Lorenzo Serrano (estos último líderes de la Liga Antihumos) encabezaban a caballo distintas columnas de manifestantes precedidos por una banda de música y con pancartas en los que podía leerse los lemas "¡humos no!" o "¡viva la agricultura!". Al unirse ambas columnas en una sola en el Cerro de Salomón, formaron un extenso grupo de entre 12.000 y 14.000 personas que se manifestaban de forma pacífica.
Una vez en el ayuntamiento de la localidad, Tornet, Ordóñez, Serrano, el alcalde de Zalamea y los representantes de otros municipios afectados accedieron a sus dependencias, donde el alcalde y los concejales se encontraban reunidos. La intención de los manifestantes era que la corporación municipal llegase al acuerdo de prohibir las perjudiciales "teleras". Mientras, el gobernador civil llegaba en tren y consiguió abrirse paso hacia el ayuntamiento escoltado por soldados del Regimiento de Pavía, desplazados a esta localidad con órdenes de poner fin a la manifestación. Cuando llegaron a la plaza del consistorio, la tropa se apostó frente a los manifestantes y el gobernador se dirigió al encuentro de la corporación municipal para hacerles saber que anularía cualquier resolución que tomasen. Desde el balcón de la casa consistorial se dirigió a los huelguistas para que depusieran su actitud amenazando con hacer uso de la fuerza. Lo que ocurrió a continuación fue desconcertante ya que, sin que se tenga conocimiento de quien dio la orden, los soldados abrieron fuego contra la multitud, entre la que se encontraban mujeres y niños, haciendo incluso uso de las bayonetas. Miles de personas huyeron despavoridas, arrasando todo lo que se encontraba a su paso. No hay una lista oficial de muertos, unas fuentes hablan de 13 ó 14, otras de cientos e incluso algunas afirman que se deshacían de los cuerpos arrojándolos a las escombreras, lo que dificultaba realizar un recuento de víctimas. En los días posteriores a la tragedia, los heridos permanecían escondidos por temor a represalias, pese a que el gobernador civil publicó un bando en el que explicaba que la compañía británica no descontaría el salario de aquel 4 de febrero. La Guardia Civil realizó rastreos para encontrar a los obreros que llegaron hasta sus propios hogares. Las gentes hablan de que muchos de los muertos fueron a causa de las heridas provocadas por las armas, de forma indirecta, pero que al no poder acudir a los servicios sanitarios para no delatar su presencia en la manifestación, muchos obreros murieron en sus casas. En este año 1888 hubo 12 despidos de trabajadores, una situación que las familias, que tenían la mina como único sustento no se podían permitir. Algunos autores cifran el total de despidos, muertes y desapariciones en el millar de personas. Los despidos trajeron la miseria y el hambre a la zona. El diario La Provincia trató de hacer un paralelismo que muchos tomaron como cierto, e influir en la voluntad popular diciendo que sin las calcinaciones seguiría el hambre. De este modo y atizados por la miseria, muchos de los que pidieron el fin de las teleras ahora veían con buenos ojos su continuidad. Tan cruda fue la represión que los obreros tardaron 12 años en volver a manifestarse.
Este fue el primer movimiento ecologista del que se tienen constancia en el mundo, con un carácter claramente anarquista.

Lista de heridos

Según la lista oficial, ofrecida por la propia empresa, hace referencia a la ridícula cantidad de 13 muertos y 48 heridos, de los cuales se detallan los que fueron trasladados a Nerva, al ser éste su lugar de residencia.
Nombre Edad Pueblo Provincia
1 Antonio Rivas Villanueva 26
Huelva
2 José Ramas Luque 22
Málaga
3 Antonio Palacios Castro 29
Cádiz
4 José Matallanes Martínez 22
Zamora
5 José María Pacho 41
León
6 José Sánchez Domenech 26 Lubrín Almería
7 Antonio García Ortega 29 Somontín Almería
8 Francisco Oliver Mesa 20 Somontín Almería
9 Manuel Marín Díaz 26 Partaloa Almería
10 Jerónimo Sánchez Linares 22 Ugíjar Granada
11 Martina López González 55 Nerva Huelva
12 Isabel Domínguez Domínguez 56 Valdelarco Huelva
13 Lorenzo Pacheco García 34 V. Aldalajís Málaga
14 Anacleta Vázquez Díaz 26 Encinasola Huelva
15 Galo Vázquez Díaz 5 Nerva Huelva
16 Jesús Vázquez Díaz 1 Nerva Huelva

El destino de Tornet

El paradero de Tornet ha sido un misterio durante más de 120 años. A partir del momento de la masacre, unos lo situaban en Carmaux, una zona minera del sur de Francia; otros conjeturan que falleció en el tiroteo y otros que, herido, permaneció escondido hasta poder reunirse con su mujer e hijos (a los que tenían vigilados) y huyó a paradero desconocido. Ese paradero fue desvelado gracias a las posibilidades de Internet, como indicó en un artículo en Huelva Información, del 3 de febrero de 2013, el periodista Juan C. León Brázquez, quien señala que unos vecinos de Ríotinto pudieron contactar en julio de 2009, en Argentina, con un biznieto de Tornet, que incluso envió una foto del "desaparecido" y la partida de defunción de uno de los tres hijos que tuvo en Argentina, donde se indica que era "efectivamente" hijo de Maximiliano Tornet y de María Servan. Según las nuevas informaciones se conoció que Tornet murió en Paraná, en 1904, tras tener cuatro hijos (uno de ellos nacido en España)
En la actualidad y según el Instituto Nacional de Estadística INE existen 12 personas en España con ese apellido, de los cuales 7 residen en la provincia de Huelva y pertenecen a la familia Tornet - García, sin que haya constancia de que éstos mantengan ningún vínculo con Maximiliano.

Rótulo de la calle dedicada a Maximiliano en Minas de Riotinto.

El año de los tiros en la prensa

El acontecimiento tuvo mucha repercusión en la prensa, tanto local y regional como nacional. El diario La Provincia de Huelva, fundado por la RTCL, en su edición del viernes 10 de febrero de 1888 rebate los argumentos contra la compañía publicados anteriormente en el periódico El Reformista. En La Provincia se puede leer que El Reformista miente al ofrecer datos de 41 muertos y 150 heridos, que los manifestantes no eran pacíficos, sino que al ejército “le llovieron piedras y cartuchos de dinamita” y apoya su parlamento en declaraciones del alcalde de Riotinto. Por otro lado, El Socialista de Madrid abre su periódico del 10 de febrero de 1888 con una columna titulada ¡Asesinos!, en la que se leen argumento incendiarios, de total repulsa a lo acontecido. El periódico tacha la actuación del ejército de “horrible crimen” o “bárbara carnicería”, achacan lo ocurrido a la autoridad civil y militar y dicen estar seguros de que los crímenes no tendrán consecuencias para los asesinos. El Cronista de Sevilla, el 17 de julio de 1888, publica una tabla con la cuantía de los socorros distribuidos a las familias de las víctimas y heridos. Una lista en la que tan solo figuran 61 personas.
Así contó los hechos el periódico "La Coalición Republicana":
Cuando con más alegría y confianza se hallaban los manifestantes apiñados, en número superior a 12.000, en las estrechas calles adyacentes y plaza, mandaron retirar la caballería del sitio que ocupaba y acto seguido una descarga cerrada, inmensa, cuyos proyectiles barrieron aquella masa humana, puso en fuga desordenada a la multitud, que dejó en el suelo muchos cadáveres y heridos y se atropelló por las calles, lanzando gritos de pavor y de violenta ira. ¿Quién dio la orden de fuego? Hasta ahora no se sabe. ¿Fue el gobernador? ¿Fue el jefe militar? La soldadesca inconsciente, la máquina estúpida que obedece y mata, el soldado que dirige la boca del fusil al pueblo de donde salió y a donde volverá, gozaba con la vista de la pólvora y la sangre. Con el testimonio de centenares de personas que presenciaron el hecho, podemos afirmar que los manifestantes no profirieron ni un grito subversivo, no salió de ellos una provocación ni un acto que molestase a la tropa ni a las autoridades”.
Actualización:
Falleció en la ciudad de Paraná, provincia de Entre Ríos, Argentina.
Raúl Eliseo Diez - Biznieto

En la ficción

En 1910, el periodista y escritor Manuel Ciges Aparicio publicó Los Vencidos, donde explica el poso que dejó en las minas la huelga de 1888. Y en 1920, la escritora Concha Espina, publicó El metal de los muertos, considerada la mejor novela sobre las minas de Ríotinto. Vivió en Nerva, unos años antes, para documentarse sobre la situación de los mineros y la preparación de una huelga. Fue traducida al alemán, ruso, danés e inglés. Está considerada su obra cumbre. En el año 2001 el escritor onubense Juan Cobos Wilkins publicó El corazón de la tierra, una novela que narra una historia en torno a la que ocupa en este artículo. Esta obra fue traducida a numerosos idiomas y recibió varios premios.
En 2006, el periodista Juan Carlos León Brázquez realizó el radiodocumental Ríotinto, la memoria de las entrañas de la tierra, en el que se narran los acontecimientos de 1888 y se recoge un tremendo testimonio oral de 1932 de la escritora Concha Espina, que escribió El metal de los muertos en 1920, sobre la esclavitud de los mineros a manos de la compañía inglesa. Siendo director de Documentos RNE, y tras difundirse el documental sonoro en Radio 1 y Radio Exterior de España para todo el mundo, el periodista Juan C. León Brázquez obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo de 2007 y el Premio de Periodismo y Comunicación Torre de Nerva. El periodista, un experto en el tema, publicó el 3 de febrero de 2013, en el 125 aniversario de la tragedia, un extenso artículo en Huelva Información titulado "La masacre medioambiental". Posteriormente, el 6 de diciembre de 2013 ofreció una Conferencia en Ríotinto sobre "El año de los tiros", donde expuso testimonios sobre las minas y los acontecimientos de 1888 de Estrabón, Richard Ford, Vázquez Díaz, Félix Lunar, Luis Gil Varón, María Dolores Ferrero, Cobos Wilkins y Rafael Moreno. Además, propuso que el 4 de febrero fuera declararado Día Mundial del Medioambiente.
En 2007, dirigida por Antonio Cuadri, se estrenó la película El corazón de la tierra basada en la novela de Cobos Wilkins.
En la novela 1888, el año de los tiros del autor Rafael Moreno y que también relata estos acontecimientos, Tornet recibe el nombre de «Mateo Alias».

Enlaces de interés

Maximiliano Tornet fue una figura fundamental en la organización de la manifestación del ‘Año de los Tiros’.

 Fotografía de Maximiliano Tornet. / Foto: Foros Riotinto.



La verdadera historia del año de los tiros (7ª parte)

El desenlace. Los culpables.

Después de la carga a bayoneta calada, la plaza de la Constitución de Riotinto quedó en silencio. Sólo los gemidos de los que aún conservaban un halo de vida se oían entre los pasos de los soldados. Desde el balcón del Ayuntamiento algunos de los allí presentes quedaron profundamente impresionados con lo que acababan de contemplar.

Maximiliano Tornet, el más experimentado de la comisión en estas lides, comprendió al instante sobre quienes recaerían las culpas de lo allí ocurrido y aprovechando los primeros momentos de desconcierto salió del Ayuntamiento y huyó de Riotinto. El alcalde de Zalamea, José González, y Juan Antonio López, el secretario del juzgado de este pueblo, los únicos miembros de la comisión que aún permanecían en la sala, recibieron del gobernador la orden de regresar a Zalamea y aguardar allí la decisión que sobre ellos se tomara; y así lo hicieron.


Las fuerzas del orden impidieron que nadie se acercara a socorrer a los heridos y procedieron a detener a los que merodeaban por los alrededores. Ya oscurecido, los muertos que no habían sido reclamados por familiares fueron recogidos en carretas y enterrados entre las escombreras de la mina. Algunos manifestantes, los menos, encontraron refugio en casa de familiares o amigos del pueblo de Riotinto, los demás regresaron a sus pueblos de origen de manera desordenada y a campo a través por miedo a ser detenidos.
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ficialmente sólo se reconocieron 13 muertos y 43 heridos; pero hoy resulta difícil creer en esa cifra por la manera en que se desarrollaron los hechos y porque ya algunas declaraciones públicas e intervenciones en la prensa de la época elevaban el número de muertos a más de 50 y el de heridos a un centenar. La tradición popular, que se trasmitió de padres a hijos, afirma que los muertos fueron más de 200. En Zalamea siempre se dijo que la mayor parte de los componentes de la banda de música cayeron en aquella plaza. Lo que ahora nos parece evidente es la magnitud desproporcionada del ataque de los soldados a los manifestantes y el énfasis con el que se ensañaron en disolver a los allí congregados. Algunos testimonios aseguran que se disparó por la espalda a los que huían y a los que habían caído al suelo. Desde luego la posterior carga con la bayoneta calada en los fusiles prueba la violencia con la que actuaron los soldados, aunque es justo decir que no todas las fuerzas del orden lo hicieron así. Se asegura que la guardia civil disparó al aire y que, en algunos momentos, se interpuso entre los soldados y la masa para evitar un mayor derramamiento de sangre.
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Después de todo esto cabe preguntarse quién o quienes fueron los culpables de esta tragedia. Los documentos que hoy manejamos reflejan que desde un primer momento se culpó a las autoridades de Zalamea por ser los principales responsables de haber organizado la manifestación, especialmente al alcalde, José González Domínguez, y a Juan Antonio López. Y así se pone de manifiesto en una carta que el juez auxiliar, Manuel Márquez, envía a D. José María Parejo, abogado de la compañía, en la que se señala directamente al mencionado Juan Antonio López y a Maximiliano Tornet. Se dio órdenes de arresto sobre el alcalde de Zalamea; pero éste salió días antes en dirección a Madrid, donde se movió en círculos políticos buscando apoyo a su causa. Juan Antonio López fue interrogado sobre los hechos, aunque desconocemos si sufrió algún tipo de sanción. Maximiliano Tornet fue buscado por las autoridades, pero jamás dieron con él. Hay testimonios que aseguran haberlo visto el día siguiente en Zalamea, el único pueblo de la cuenca que mantenía cierta independencia del poder e influencia de la Compañía y en el que pudo haber buscado refugio. Después se le perdió el rastro y de él nada más se supo.
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Con la perspectiva del tiempo, hoy podemos valorar los hechos con mayor objetividad y estamos convencidos que el principal responsable de lo ocurrido fue el gobernado, Sr. Bravo y Joven, que con su actitud extremadamente dura e intransigente provocó que aquella situación desembocara en tragedia. Recordemos que los hechos tuvieron lugar sobre las 4,30 de la tarde de principios de Febrero, cuando en aquel tiempo solo quedaban unas pocas horas de luz para terminar el día, y que toda aquella gente debería regresar a sus casas. Hubiese bastado un poco de paciencia y diálogo, y posiblemente los manifestantes hubieran regresado a sus pueblos tranquilamente. Aún queda en el aire la duda de quién dio la orden de disparar. En círculos oficiales se afirmó que los soldados habían actuado por propia iniciativa ante una supuesta agresión por parte de los manifestantes; pero cuesta creer que se produjera de ese modo por la forma organizada en que se retiró la caballería de la plaza y la manera en la que los soldados realizaron las repetidas descargas de fuego y la carga con bayoneta. Hubo quien aseguró que se hizo una señal, previamente convenida entre el gobernador, el teniente coronel y los oficiales, para ordenar la carga de los soldados (según algunos, el gobernador se quitó el sombrero y con un pañuelo blanco se secó el sudor de la frente). Nunca se pudo aclarar tal circunstancia; pero el caso fue que la tropa de la compañía, no los oficiales, fue arrestada en su cuartel durante bastantes años, con lo que los nuevos reemplazos se encontraron con un arresto por un suceso en el que ellos no habían participado y del que, algunos, ni siquiera habían oído hablar.
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Se investigó la actuación del gobernador, pero finalmente quedó libre de culpa. Meses después fue sustituido en el cargo y trasladado.Los terratenientes Lorenzo Serrano y Ordóñez Rincón jamás fueron molestados.
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Manuel Domínguez Cornejo y Antonio Domínguez Pérez de León



Reportaje: “TORNET” Un cubano en las minas


Plaza de la Constitución de Minas de Riotinto.
POR JUAN CASTILLA NAVAS
En el último cuarto del siglo XIX con la llegada de los ingleses a Riotinto comienza la explotación a gran escala de estas minas. La necesidad de mano de obra hace que lleguen a la cuenca minera en busca de trabajo personas de toda España. La población obrera  crece de forma exponencial, se industrializan las explotaciones y comienzan los primeros conflictos entre los mineros y la Riotinto Company Limited.  A partir de 1874 aparecen las primeras publicaciones obreras en la provincia. Estas de ideología republicana y anarquista se editan precisamente en Riotinto . La primera en salir fue “El minero” el año 1874, pronto desapareció. Años más tarde (1884) comenzó a publicarse “El eco minero”. La existencia de estas publicaciones fue efímera debido a la falta de medios económicos y a la represión que sufrieron. En esta época comienzan las movilizaciones y protestas de obreros solicitando subidas salariales y mejoras en las condiciones de trabajo en los tajos.
Estas primeras movilizaciones estuvieron dirigidas por grupúsculos anarquistas llegados a las minas. En 1883 recaló en la Cuenca Minera un cubano de 28 años llamado Maximiliano Tornet Villarreal, nacido en la localidad de las Tunas (Cuba) en 1855. Por sus actividades en pro de la independencia de la isla las autoridades españolas lo consideran un rebelde de ideología anarquista, lo acusan de sedición y lo deportan a la península. Al poco tiempo llega a Riotinto para trabajar en la Compañía. Comenzó su actividad en los hornos de refino, pero aquejado por problemas de salud fue trasladado a los de fundición. Al cumplir perfectamente en su trabajo con un alto rendimiento, fue ascendido a cronometrador y poco después a pagador en la zona de calcinación donde estuvo unos tres años. El 1º de febrero de 1886 en la iglesia de Santa Bárbara de Riotinto, Tornet  con 30 años de edad, se casa con la gaditana María Loaiza García natural de Vejer de la Frontera que cuenta con 17 años. Se van a vivir a una casa de la calle Méndez Núñez (cerca del solar donde estuvo construida la antigua Plaza de toros de Minas de Riotinto), en esa casa nace  el 24 de enero  de 1887 el primogénito de la pareja Vaho Tornet García.

MaximilianoTornet y Villarreal.

Según la Compañía,  en 1887 tiene los primeros problemas en el trabajo. Se le descubrió algún error en sus cuentas y fue trasladado a su antiguo puesto de apuntador.  A primeros de agosto fue sorprendido entregando propaganda “subversiva” a los obreros y el 2 de agosto fue despedido de su trabajo en la mina. Tornet siguió repartiendo panfletos y publicaciones socialistas a los trabajadores y el 31 de agosto de 1887 es detenido junto a su cuñado y enviado a la prisión de Valverde del Camino. El juez de Valverde al no encontrar delitos que imputarle y comprobar que su situación es legal pronto le deja en libertad. Tornet vuelve a la cuenca minera y continua con su actividad. Las autoridades locales le comunican que solo puede repartir propaganda en lugares públicos y da orden a la guardia civil de detenerle si es encontrado dentro de las propiedades de la Compañía. Pese a las medidas de presión de la RTCL y de las autoridades Maximiliano Tornet sigue con sus reivindicaciones de mejoras salariales y de las condiciones de trabajo de los mineros, así como solicitando la prohibición de las calcinaciones al aire libre (Teleras), ya que los días de “manta” (humos a baja altura) los mineros no pueden trabajar y no cobran. Reivindicaciones ignoradas por la Compañía que se niega a ceder a las peticiones de los obreros, lo que llevó a estos a convocar la tristemente célebre huelga del 4 de febrero de 1888.                                                                                                 Las  calcinaciones del mineral al aire libre además de un grave perjuicio para los trabajadores de las minas suponían una agresión al medioambiente, los humos afectaban a miles de hectáreas, perjudicando  a personas, animales y acabando con la vida vegetal.  Este sistema de obtención del cobre estaba prohibido en el Reino Unido antes de la llegada de los británicos a las minas de Riotinto. Los ingleses al ser un método menos costoso y por lo tanto más rentable lo utilizaban aquí para tratar el mineral con una baja ley en cobre (menos del 2%).  El mineral rico en cobre (mas del 2%) lo exportaban directamente al Reino Unido.  El poder, el dominio y los tentáculos de la Compañía llegaban tan arriba (el diputado al Congreso por el Distrito de Valverde del Camino Enrique Bushell Laussat estuvo siete años en la nomina de la RTCL) que los diferentes gobiernos españoles se plegaban a la presión y a los intereses de los britanicos. Toleraban y no prohibían “Las Teleras” a las que se oponían la gran mayoría de los pueblos de la comarca. Ante esta situación se creó en Zalamea la llamada “Liga Antihumos” que estaba formada por propietarios de tierras, agricultores, ganaderos y ciudadanos de la zona afectados. El Ayuntamiento de Riotinto era una de las pocas corporaciones que se negaban a prohibir las calcinaciones al aire libre debido a la gran influencia de la Compañía sobre sus miembros, la mayoría de los cuales (todos menos dos) eran empleados de  la Riotinto Company Limited.


Como hemos dicho la RTCL hace oídos sordos a las protestas de la “Liga Antihumos” y a las reivindicaciones de los mineros en materia laboral y salarial.  La situación se complica y día tras día crece la oposición a la Compañía. Los trabajadores convocan huelga para primeros de febrero y una manifestación para el día 4. La “Liga Antihumos” ve en esta  convocatoria la oportunidad de hacer junto a los mineros una gran demostración de fuerza para presionar a la empresa  y obligar al Ayuntamiento de Riotinto  a que prohíba las teleras, por lo que no duda en adherirse a la huelga.
La mañana del  4 de Febrero de 1888 dos grandes manifestaciones partieron hacia Riotinto. La de los obreros de las minas encabezada por Maximiliano Tornet  partió de Nerva, y la de los “Antihumistas” con una banda de música y en tono festivo partió de Zalamea la Real. Más de 12000 personas en marchas pacíficas se unieron en la Plaza de la Constitución de Riotinto solicitando mejoras laborales y la supresión de las Teleras.  Un escuadrón del Regimiento de Pavía situado delante del Ayuntamiento esperaba a los manifestantes. Mientras, en el consistorio Maximiliano Tornet (en representación de los mineros), miembros de la liga “Antihumos” y  autoridades de Zalamea intentaban negociar con el gobernador civil y las autoridades locales una solución al conflicto. El gobernador se negaba a negociar y pedía a los manifestantes que marcharan a sus casas y disolvieran la concentración, amenazando que si no lo hacían los disolvería por la fuerza. Los huelguistas insistían en que no se moverían hasta que fueran atendidas sus peticiones.  Sin saber de dónde salió la orden, el cómo y el porqué, los soldados comenzaron a disparar y cargar de forma brutal contra una multitud indefensa y pacifica que aterrorizada intentaba escapar de aquel infierno.  Estos trágicos sucesos conocidos popularmente como “el año de los tiros” nunca se llegaron a esclarecer. El balance final de muertos y heridos nunca se supo. La versión oficial ofrecida por las autoridades, la Compañía y la prensa conservadora afín a la RTCL redujeron los terribles sucesos acaecidos aquel luctuoso día a un grave incidente que produjo trece muertos y treinta y cinco heridos. Testimonios de la época transmitidos por vía oral de generación a generación  aseguraron que hubo decenas de muertos y desaparecidos y cientos de heridos. La prensa republicana y progresista desmintió la versión oficial asegurando que hubo al menos entre 50 y 60 muertos y más de 100 heridos, responsabilizando de la terrible masacre al gobernador civil y al Teniente Coronel jefe del Regimiento de Pavía.  El diario republicano El País en su edición del 6 de Febrero de 1888 daba información de los sucesos bajo el titulo: “Sangre del Pueblo”. El periódico El Socialista de fecha 10-02-1888 en su primera pagina bajo el titulo: “Asesinos” hace un editorial sobre la tragedia  acaecida en la Plaza de la Constitución de Riotinto.

El Socialista. 10-02-1888

Y  Maximiliano Tornet. ¿Qué fue del activista, del cubano rebelde? Según contaron algunos, parece ser que en medio de la confusión producida por la carga de los soldados Tornet logró salir del Ayuntamiento, coger a su mujer y a su hijo y marchar a caballo hacia Zalamea donde estuvo escondido hasta que pudo escapar por la frontera de Portugal. La Compañía aseguro que no sabía nada del cubano y la guardia civil lo buscó por la zona con la orden de detenerlo. Otros contaron que Tornet  fue abatido por los soldados y junto a otros caídos enterrado clandestinamente en los terreros de la Compañía.

Vaho Tornet Garcia.
La Lucha de Tornet y los obreros de Riotinto fue la respuesta a los abusos de poder de la todopoderosa Riotinto Company Limited. Desde un principio las movilizaciones obreras tuvieron una motivación puramente laboral y de lucha por la mejora de las condiciones de trabajo en las minas. Pero los efectos nocivos y los daños que los humos de las calcinaciones producían a personas, animales y plantas, traían la ruina a propietarios de tierras, agricultores y ganaderos de la Comarca que terminaron uniéndose a los mineros en su oposición frontal a la Compañía al sentirse gravemente afectados  y al ver mermada su cuota de poder y su influencia en la zona.
Los directivos de la RTCL siempre negaron que existiera un conflicto laboral con los mineros y acusaron a los terratenientes y “antihumistas” de fomentar el descontento entre los trabajadores de las minas y de utilizar a Maximiliano Tornet  para provocar el malestar entre los mineros e incitar a estos a la huelga. La Empresa elude toda responsabilidad en el conflicto y no da crédito a que fueran causas laborales las que provocaron los trágicos sucesos del 4 de febrero de 1888. Carga la máxima responsabilidad en Maximiliano Tornet y lo tacha de “instigador” manipulado por los “antihumistas”. Para la RTCL, Tornet envenena y altera a los mineros poniéndolos del lado de propietarios, agricultores y ganaderos de la comarca, enfrentándolos a la Compañía (el historiador David Avery considera a Tornet como un agitador profesional).
Estudios y análisis realizados posteriormente sobre el conflicto muestran que fueron una conjunción de intereses y los continuos abusos de la Compañía lo que llevó a que mineros y  antihumistas se unieran contra la Riotinto Company limited. Maximiliano Tornet fue un pionero de las movilizaciones obreras en la cuenca minera de Riotinto.                                                                       Desde aquella época nunca más se supo de Maximiliano Tornet. ¿Logro escapar y salir de la Cuenca Minera? O cayó víctima de las balas asesinas. Las ultimas noticias parecen aclarar este enigma y confirman que Tornet logro escapar y salir del país hasta llegar a establecerse en Argentina.
Hace poco tiempo, personas inquietas, estudiosos e historiadores de la Cuenca minera, atraídos por la fascinante figura de Maximiliano Tornet, su vida, su lucha y su misteriosa desaparición, han seguido investigando sobre el tema y gracias a las redes sociales han podido contactar con familiares de Maximiliano Tornet.  Mari Paz Díaz Domínguez en el portal Huelvabuenasnoticias.com describe lo que les conto un nieto de los Tornet  llamado Belisario de 58 años y residente en Argentina. Según Belisario su familia le conto que su abuelo Maximiliano huyó de Zalamea la Real vestido de cura en compañía de su mujer y su hijo. Cruzo el “charco” y se estableció en la ciudad argentina de Paraná, donde residió hasta su muerte en 1904 (tenía 49 años). En Paraná Maximiliano Tornet tuvo tres hijos mas, dos varones (Palmiro y Hatuey Reynaldo) y una hembra (Mercedes). El primogénito Vaho Tornet García nacido en Riotinto ejerció de Notario en Paraná. Palmiro se alisto en la guerrilla y marchó a Paraguay donde murió. Hatuey Reynaldo se caso dos veces y tuvo 10 hijos, es el padre de Belisario Torné. La hija Mercedes murió  muy joven. Según Belisario más de cincuenta descendientes de Maximiliano Tornet viven hoy día en Argentina.                                                                                                                                                                                                                                                                                                 BIBLIOGRAFÍA DE CONSULTA:
Los Comienzos de la prensa obrera de Huelva en el siglo XIX (M. Paz Díaz Domínguez)
- Las Calcinaciones al aire libre en la provincia de Huelva.
- Los Sucesos de 1888 según los directivos de la RTCL (Mª Dolores Ferrero Blanco).
- Hemeroteca del diario republicano El País.
- Hemeroteca del periódico El Socialista.
- Hemeroteca del diario La Provincia.
- Portal Huelvabuenasnoticias.com

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